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Discos: Lejanía (Páramo, 2011).-


Con una estética intimista, el segundo trabajo de la banda rioplatense invita a desatar los sentidos para escuchar qué se dice en esta época y sumergirse en el paisaje sonoro latinoamericano. 

Por Sergio Sánchez

Buenos Aires, octubre 3 (Agencia NAN-2011).- Con arreglos sutiles de percusión, canciones melancólicas, acústicas y climas sonoros hipnóticos, Páramo entrega un muy buen segundo disco, coherente con su tiempo y lugar. Lejanía invita a abrir los oídos, a encontrar un momento de intimidad y a escuchar qué se dice en esta época y en el paisaje sonoro latinoamericano. Así, el grupo conformado por Federico Falcón en guitarra y voz; Leila Cherro, en cello y coros; Carli Arístide, en guitarras y coros; y Gaspar Tytelman, en percusión, aborda el “género canción” con un lenguaje contemporáneo, urbano y los pies bien metidos en los sonidos folklóricos del Río de la Plata.

Esa identidad estética se pone de manifiesto en varios pasajes del disco. En “Romeo”, cuando Tytelman le da vida a su percusión, legado africano si los hay; en los colores folklóricos y la esencia telúrica de “De este lado del río” (¿posicionamiento geográfico?), y en las texturas de “Bestias”. En cuanto a lo lírico, una se corre del plano intimista y referencia a la última dictadura cívica-militar: “Camino al tembrao” –que también integra el disco colectivo Por algo será: Música x Derechos Humanos-. Lejos de la solemnidad y los lugares comunes, el tema está lleno de luz y no pierde la poética: “Mañana por la mañana iré a refundar mi historia / oculta entre huesos y sal, en tu preciosa melodía / Buscaré mi nombre, tu perfecta lejanía”, dice la letra escrita por Falcón.

Un momento alto del disco sucede cuando se unen la inquietante y madura voz de Palo Pandolfo y el arpegio de Carli Aristide (integrante de los Azulez Turquesas, la banda de Lisandro Aristimuño) en “Lejanía”, canción que le da nombre al disco. “De un recuerdo cae, suspendido / un rumor que trae días al sol”, interpreta Pandolfo, un artista adelantado, un músico que dialoga con esta generación. Otra pieza interesente –más intensa y dramática que la anterior- es “Solo”, en la que participa el ex Me Darás Mil Hijos Mariano Fernández y Falcón saca su mejor registro de voz –que no desequilibra en ninguna de las diez canciones que componen el disco-. Y sigue la lista de invitados: Soema Montenegro se suma en “Camino al tembrao” y aporta coros en “Bestias”; Laura Ros le da calidez a “De este lado…”, Gustavo Semmartín colabora con su bajo en “Cambio” y la cantante Lucila Domínguez en “Eramos”.

Lejanía completa su estética intimista, orgánica y melancólica con el bello diseño de arte de Carolina Fernández –en la tapa, un niño se encuentra con el río- y fotografías de la banda a cargo de Lula Bauer, quien tomó el compromiso de retratar a los artistas –cantautores y grupos- y espacios culturales que integran la nueva escena musical independiente. De vuelta a Páramo, este disco es sin duda un buen ejemplo de los sonidos que atienden a esta época y a esta región.

Sitio: http://www.paramomusica.com.ar/