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Una Indómita Luz que ilumina la estética de la construcción colectiva.-

La cooperativa nacida del Instituto de Arte Fotográfico de Avellaneda surgió como un espacio para abir el juego frente a las restricciones que impone el mercado laboral y la falta de lugares de exposición. Lejos de eso, lentamente lo va logrando: a través diferentes lentes, pero bajo una misma tónica, los integrantes del grupo ya sacaron a rodar su primera revista que intenta “poner en crisis” la manera de comunicar de los grandes medios, profundizando el tratamiento de la imagen.

Por Nahuel Lag
Fotografía gentileza Indómita Luz

Buenos Aires, diciembre 23 (Agencia NAN-2010).- Cruzaban La Pampa en línea recta. “Rutas desiertas si las hay como para que se te ocurra algo”, recuerda Hernán Vitemberg, que el verano pasado estaba al volante sobre el asfalto pampeano. Atrás había quedado el Instituto de Arte Fotográfico y Técnicas Audiovisuales de Avellaneda (o EDAF, como lo denominan los que se identifican con la escuela). “La idea se empezó a complejizar. Desperté a mi compañero, me pasé al asiento del acompañante. Tenía que volcarlo en un papel”. El bosquejo del proyecto rutero llegó vía mail a decenas de compañeras del EDAF. Veinte respondieron y quince, finalmente, se reunieron en abril a darle rollo a la aventura. ¿Cuál fue el “click” en la cabeza de Hernán? Cómo crear un proyecto autosustentable, que abra el juego a los fotógrafos novatos frente a las restricciones impuestas por el mercado laboral de la fotografía y el corset creativo obligado por la falta de espacios de exposición. En menos de un año, el plan evidenció sus primeros frutos y comenzó a caminar: la cooperativa fotográfica Indómita Luz sacó a rodar su revista.

Los primeros flashes

“Nos pensamos como grupo, con una identidad propia”, resume Hernán. La identidad la vienen armando desde hace rato. Y para eso, la escuela de fotografía es el punto de referencia de los integrantes de Indómita…, pero lo es más por saber “ponerse la mochila al hombro” que por mérito académico. “Todo surge a partir de las necesidades”, apunta el de la idea al viajante. La cooperadora y la biblioteca se transformaron en espacios abiertos por los estudiantes para hacer frente a las respuestas que no llegaban desde el rectorado. Sin embargo, lo fundante fue el Festival EDAF y sus continuas ediciones desde 2005.

“El festival surgió para socializar la fotografía. Por un lado, para abrirla hacia las personas que no tienen cercanía con el arte: al barrio, a los chicos. Por otro lado, para que los fotógrafos, estudiantes o egresados, que no somos conocidos en los circuitos de las galerías, podamos exponer nuestros trabajos sin restricciones. El que quiere colgar, cuelga; no hay un equipo que seleccione las obras ni hay que pasar por un concurso”, explica Melisa Scarcella.

Para Abi Ribot, otra Indómita, además de abrir un espacio alternativo para la exposición, el festival permitió experimentar con performances e instalaciones, además de tirar lazos con otros artes como el cine, la danza y la música.

Si la escuela es el lugar de pertenencia, el punto de referencia de saberes, ganas y necesidades. Entonces, la revista es el espacio de encuentro y realización profesional. Con el título en la mano o con las ganas de empezar a ganar los primeros pesos, el abanico de la fotografía se extiende desde el fotoperiodismo a la foto de autor, en círculos cerrados y de difícil acceso.

Más allá de que Melisa ironice con que a los Indómita (el artículo masculino entra en crisis porque la cooperativa está conformada por 14 mujeres y tres varones), con varios ensayos fotográficos realizados en colectivo, les “encanta trabajar gratis”; el panorama en la fotografía es muy individualista. De eso da cuenta Abi que explica que lo que el colectivo busca es “salir del condicionamiento de la competencia y crear un proyecto de conjunto”.

Nietos del 2001

La crisis económica desatada durante el gobierno del ex presidente Fernando de la Rúa y su huída en helicóptero, no sólo género grandes manifestaciones populares sino que marcó un quiebre en la conformación política-organizacional de la sociedad. La autogestión y la acción cooperativa se multiplicaron en el ámbito laboral, en las fábricas recuperadas, así como también en el ámbito comunicacional, a través de los medios alternativos.

Mientras eso ocurría, los Indómita estaban a un par de años de conocerse, aunque colectivos de fotógrafos como Subcoop o Imágenes en Lucha se comenzaban a formar en el encuentro de fotógrafos jóvenes que registraban las movilizaciones callejeras y la represión policial que se cobró casi 40 vidas en todo en todo el país.

“Del proceso de 2001 somos nietos, pero sí nos consideramos hijos de los colectivos que surgieron entonces. Nos influyeron, nos guiamos en ellos, para aprender de su trabajo. Rescatamos la horizontalidad con la que se manejan y el valor de reunirse, generar un grupo de trabajo con aspiraciones a la sustentabilidad; para vivir de acuerdo a ciertas convicciones”, asegura Hernán.

No obstante, de lo observado, hay algo que los inquieta: lograr una identidad estética propia, como lo lograron los colectivos más veteranos, que ponga en crisis la manera de comunicar de los grandes medios y genere “una nueva forma de transmisión de mensajes más críticos”.

“En un medio gráfico, la foto que sale publicada es una entre miles de las que sacó el fotógrafo. Y termina por ser resignificada por el medio. Pasa a ser de otro. En cambio, a partir de los ensayos fotográficos podemos buscar otra mirada, otra profundidad en el tema a partir del detalle que se le escapa a la masividad buscada por el gran medio”, apunta Abi. “En la época en que la imagen está por todas partes, la idea es generar producciones que no terminen por anestesiar por su repetición sino que muestran otra cara de la realidad”, agrega Melisa.

Una foto, varias lentes

El mensaje crítico no sólo se construye desde un lente sino en el trabajo colectivo: “podemos trabajar individualmente, pero el valor es enorme cuando entre todos generamos la idea de un ensayo, salimos a producir el material y concluimos en una producción que lleva el sello de la cooperativa”, analiza Melisa.

La estética que transmita la ideología de la construcción colectiva la buscan cada domingo que se reúnen y la piensan en el camino al trabajo que les permite sustentar el sueño cooperativo. Incluso lo plantean antes de recibir un pedido por “servicios”, como denominan la oferta de generar un ingreso a partir de realizar trabajos de books o publicidades: un porcentaje para el trabajador y otro para la cooperativa.

Mientras van haciendo el camino que aprendieron de los colectivos de fotógrafos nacidos en plena crisis: la propuesta de salir del mercado y creer que sí se puede vivir de la fotografía sin tener que tranzar con lo que creemos estética e ideológicamente”, sueña Hernán.

“No todos en la cooperativa tenemos las mismas inquietudes o preocupaciones sociales, pero el proyecto te transforma. Te lleva a comprometerte a sentir de cerca problemáticas que individualmente no nos animaríamos a abordar. Una imagen puede sensibilizar, puede generar reflexión, pero no cambia ninguna realidad social. Lo importante es que la fotografía te involucra y te cambia”, invita Hernán e Indómita Luz dice: “pasen y vean”.

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