Por Sergio Sánchez
Te doy una canción
como un disparo, como un libro,
una palabra, una guerrilla.
Como doy el amor.
[“Te doy una canción” – Silvio Rodríguez]
Buenos Aires, septiembre 24 (Agencia NAN-2010).- Ser testigo de hechos injustos y desviar la mirada como si nada hubiera pasado es un acto de cobardía reprochable. Los cómplices de las injusticias “merecen un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra”, diría el periodista desaparecido Rodolfo Walsh. No hay excusa: las herramientas para no ahogar las palabras son infinitas: una pluma, un teclado, una guitarra, una cámara, un pincel e incluso un fusil. Todas válidas. Todas necesarias. Unas más que otras, según el contexto. Con esa idea, Maturana, una banda formada por jóvenes treintañeros de Lanús y ciudades aledañas, elige “cantar opinando” y se sirve de la música para recordar a héroes desaparecidos tanto en dictadura como en democracia, justo en estos tiempos en donde es tan necesario ejercitar la memoria.
“La música y los mensajes tienen que ver con una forma de resistir y comunicar y con el contexto histórico y social que uno está viviendo. Si nosotros le diéramos la espalda a lo que está pasando o nos vendáramos los ojos, estaríamos errados”, sentenció ante el grabador de Agencia NAN Gastón “Tonga” Galván, cantante y guitarrista de Maturana. Por eso es que se sienten influenciados por el movimiento político y artístico conocido como Canción Latinoamericana y por grandes referentes artísticos como León Gieco y Charly García. “De hecho, el nombre de la banda es por una zamba de Gustavo ‘Cuchi’ Leguizamón” y Manuel Castilla, suma el baterista y manager Mariano Valado. O Valado, como prefieren llamarlo sus compañeros.
Sin embargo, los músicos oriundos del conurbano bonaerense no interpretan trova ni folclore tradicional. Tampoco se suben a la ola de bandas que fusionan rock con folclore. No se dan tanta manija con las etiquetas. Bah, mejor que expliquen ellos lo del charango y las zampoñas: “Tenemos una veta folclórica del Río de la Plata. Al principio sí teníamos una veta más andina, pero la verdad es que siempre perduró en Maturana lo rioplatense, que también es parte del folclore. Y esos condimentos de charango, sikus, zampoñas y bombo legüero nos caben, y está bueno correr ese riesgo”, explicó Tonga.
— ¿Por qué hablan de “correr ese riesgo”?
Tonga: — Porque hay muchas bandas ahora que sí indagan y arriesgan por el lado del reggae, de lo “alterlatino”, pero no tanto del folclore que va desde el Río de la Plata hasta la Quebrada de Humahuaca o más arriba. O por lo menos yo no veo que tomen tanto ese riesgo, y me parece que está bueno buscar esa identidad.
Adrián “Tuby” Puig (bajista): — Quizás al haber tantas bandas que eligieron seguir el camino del reggae, nosotros decidimos encarar por este camino, que no es fácil porque son ritmos que tal vez necesitan un poco más de elaboración. Y también es difícil asumir el riesgo para que al público le guste.
T.: — Ojo, tenemos temas latinos-reggae; no es en contra de un género, pero no nos encasillamos ahí.
Juan Manuel Galván (guitarrista y charanguista): — Es decir, abrimos más el abanico de estilos. No nos cerramos pero tampoco tenemos problemas en meternos en cualquier ritmo. Eso surge.
De la búsqueda de una “identidad propia” nace Encendámonos (2010), un disco producido de manera independiente que reúne diez canciones poéticas y urbanas que se pasean por una interesante variedad de ritmos del Río de la Plata, aunque el “envase” sea rockero. Es que “la idea fue plasmar todo lo que veníamos laburando en el inicio de Maturana: una identidad musical, letras comprometidas y los ritmos que nos influencian, que no son sólo el rock y el pop: también están el candombe, la murga, el tango, el folclore y todo los que fuimos mamando de chico, estudiando y transitando”, resumió el vocalista.
Bien elegido el título: durante tres cuartos de hora el disco se enciende en “Artificios”, “El Flaco Apenitas”, “En la orilla” y “Subiendo”, y arde incesantemente en “Arenga”, “El pibe irradia” y “La señal”. Pero las llamas también hallan un momento de tregua y permiten que los oídos se agudicen: “Testigo”, “Mujer” y la hermosa metáfora andina sobre el mar y el sol que es “Rosa y Benito” son ejemplos de ello. De comienzo a fin, el disco “genera esa energía de prenderte de verdad, de encenderte y no quedarte como un espectador. Ser un actor de lo que sea: un músico o un obrero. Como dice Juan Gelman: ‘Hay que aprender a resistir’”, se entusiasmó Tonga, el líder de la banda que ya lleva seis años de camino recorrido en la escena under, pero que consolidó su formación hace dos años con un cambio de batero y bajista y la incorporación del tercer hermano: el percusionista Leandro Martín “Lelo” Galván.
Y fue gracias a ese espíritu activo que armaron una pequeña productora de shows ante la falta de espacios para tocar y la abundancia de empresarios que sólo se preocupan por el billete. Karamelo Santo, Dancing Mood, The Bueyes, Juan Subirá y D-Mente fueron las bandas que tocaron en las fechas organizadas por Maturana en un conocido boliche de Lanús. “Nos pareció una buena forma de hacerlo por nosotros mismos. Es tan chico esto, son dos o tres quienes mueven todo el mercado, y lamentablemente para las bandas independientes es muy difícil sostenerse. Llorar, no podemos. La realidad es ésa. ¿Qué hacemos? ¿Morimos en una empresa o buscamos una alternativa? Y empezamos a buscar la segunda. Por eso nos mantenemos vivos. Ese movimiento también es Maturana: el no quedarse quieto y buscar alternativas para crecer”, destacó Valado.
Canciones que inmortalizan la historia
Antes que una mirada de la Argentina actual, Encendámonos guarda escenas fatídicas de la historia del país. No importa si el disco tardó en salir. Lo valioso es que el pasado resurge en una canción, queda inmortalizado. Y quien la escuche, no podrá olvidar. “Creo que toda canción es política aunque hable de amor o lo que sea; porque siempre tomás una postura. Por ejemplo, a ‘Testigo’ la escribí volviendo de la Plaza (de Mayo) un 24 de marzo de 2002. Todavía estaban los humos de diciembre de 2001. Era tan fuerte todo lo que se estaba viviendo que salió ese tema. Ahora estamos en otra fase. Yo creo que el segundo disco va a ser un poco más lumínico”, anticipó el cantante.
“En el primero –continuó– veníamos de la crisis total, de los ’90 y del 19 y 20, cuando estalló todo. Y los que no estábamos escribiendo, tocando o sintiendo Latinoamérica, Sudamérica o Argentina misma, lo terminamos de sentir con todo. Mi abuelo era de la Resistencia Peronista y yo me crié en una casa donde se hablaba de política. Obviamente que estamos tocados”.
*Maturana se presentará mañana a las 19.30 en The Roxy, Niceto Vega 5542, Ciudad de Buenos Aires.
MySpace: www.myspace.com/maturanarock