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“La Expo quiere volver a seducir lectores”

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Proyecto editorial “abierto y rizomático”, la Exposición de la Actual Narrativa Rioplatense editó, en su primer año, veinte autores, libros en descarga gratuita. Fotografía: Mailén Albamonte

Por Juan Sapia

Hay algo premeditadamente irresistible en los libros que integran la Exposición de la Actual Narrativa Rioplatense: son pequeños rectangulitos (9×12 cm), verdaderas ediciones de bolsillo. Aparte, no hay astro de texto en las portadas, sino una obra visual que aparece como única referencia de lo que ocurre tapas adentro. “De esta forma se ofrece una primera lectura del libro, que todo lector interesado deberá sospechar, intuir, reconstruir con su propia lectura”, dice Ana Ojeda que, junto con Nicolás Correa y Marcos Almada, coordina la colección. Claro, no sólo de texto vive el lector. Cada una de las tapas está ilustrada por un artista plástico, lo que aporta, además de una perspectiva interesante y polisemántica para los lectores, visibilidad para los artistas. “La coordinación visual la hace Laura Ojeda Bär, que es artista plástica y elige a partir de lo que ella piensa que vale la pena poner en circulación o apoyar con el tipo de difusión que pueden tener los libros”, explica Ojeda.

Nacida en mayo de este año, la Exposición ya cuenta con veinte títulos distribuidos en dos tandas, que pueden descargarse desde la página del proyecto. Entre los autores que la iniciativa propone hay autores emergentes como Martín Di Lisio, Gonzalo Gálvez Romano, Gilda Manso, Patricio Eleisegui, que se mezclan con otro más establecidos, como Ricardo Strafacce y Miguel Vitagliano, fomentando la diversidad literaria. Ana cuenta que una de las propuestas de la Exposición es la de la multiplicidad, tanto de autores como de temáticas: “Apuntamos a la heterogeneidad, buscamos autores diferentes con búsquedas literarias bastante distantes entre sí, porque lo que queremos ofrecer es un abanico lo más amplio posible de propuestas. En la Expo hay de todo”.

¿Cómo surgió la idea de la Exposición? ¿Qué objetivos persigue?
Surgió desde una idea muy práctica, pequeña casi. Nuestro medio (el de los escritores) se compone de mucha gente que escribe y poca que puede acceder a la publicación en una editorial más o menos amistocrática, para decirlo de algún modo. En este panorama, nos pareció que los tiempos editoriales tradicionales son a la vez largos y escuetos: en un año, un proyecto editorial pequeño dedicado a la literatura está publicando entre tres y seis títulos, con gran esfuerzo y compromiso. Hay, por supuesto, excepciones; pero ésta es la regla general. En su primer año, la Expo publicó veinte títulos. En este sentido, los objetivos que tenemos son dos: a los escritores, ofrecerles la posibilidad de acceder a una publicación; a los lectores, libros baratos que constituyen una especie de mapa de lo que se está escribiendo en narrativa en este momento.

¿Cómo es la selección de autores? ¿Hay algún criterio a la hora de decidir cuales se van a publicar?
El criterio tiene que ver con el gusto. Nicolás Correa, Marcos Almada, Agustín Montenegro y yo nos juntamos, cada uno con “sus” autores posibles bajo el brazo, los leemos, discutimos y finalmente afilamos una lista de diez nombres.

Otra de las patas del proyecto es una postura abierta sobre los derechos de autor. Incluso, en cada libro puede leerse un texto sobre el tema que resulta una declaración de principios: “Todos los izquierdos reservados. Caso contrario, remitirse a la lista de libros censurados en las distintas dictaduras y democracias. Privar a alguien de quemar un libro a la luz de una fotocopiadora es promover la desaparición de lectores”. Por esto, todos los libros pueden descargarse gratuitamente desde la página de la exposición.

Internet tiene un lugar muy importante en el proyecto. ¿Por qué decidieron colgar todos los libros de la colección en la página?
Uno de los diagnósticos que nos movieron a iniciar este proyecto fue la constatación de que el público lector de literatura argentina ha disminuido. Las causas, como suele suceder, son múltiples y complejas: el precio de los libros, la obturación casi total del acceso de nuevos autores a la industria editorial (es decir, a las editoriales que hacen de la edición un negocio rentable, en el mejor sentido), la distribución cojeante de los pequeños proyectos editoriales. La Expo, entonces, quiere volver a seducir lectores, atraerlos de nuevo hacia la narrativa argentina. Queremos que todo aquel que esté interesado, pueda acceder al material, independientemente de si tiene 35 pesos para comprar el volumen en papel. Por eso está todo colgado en el blog y es de descarga gratuita.

¿Cómo ven a la Exposición dentro del panorama editorial actual?
Pienso que es un lindo proyecto, que genera un lugar de pertenencia para escritores y escritoras muy disímiles, de trayectorias dispares. Es, además, un espacio de encuentro con los artistas visuales que se encargan de las tapas, encuentro que es de lo más interesante que tiene la propuesta, porque si bien desde soportes y lógicas diferentes, muchas veces nos damos cuenta de que las búsquedas e interrogantes que tenemos escritores y artistas visuales son los mismos.

Se adelantó que para la próxima edición consiguieron a César Aira. ¿Cómo tienen pensado continuar con la colección? ¿Ya tienen algún otro autor confirmado además de él?
Hay muchos nombres dando vueltas, pero todavía no nos sentamos a discutir la tercera tanda. Nos pone muy contentos crear un espacio de solidaridad entre escritores muy consagrados, como Aira, con otros nóveles que, quien sabe, tal vez estén destinados a convertirse en sus herederos escriturarios.