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Casa Brandon: Un tesoro al final del arcoiris.-

La fórmula de Jorgelina De Simone y Lisa Kermer, fundadoras de Casa Brandon, es la de sumar, la de renovar, la de complementar, la variedad de voces y colores que circulan en el arte para abrir las puertas de un espacio donde la diversidad sexual se encuentra a gusto.
Por Juan Manuel Castro
Fotografía Gentileza Casa Brandon
Buenos Aires, mayo 2 (AgenciaNAN – 2012).- El nuevo milenio asomaba, no así la visibilidad de las distintas formas de vivir la sexualidad; el closet no estaba para bollos. “¿Qué hacer?”, fue el disparador para Jorgelina De Simone y su compañera Lisa Kermer. El 2000 llegó a la vida de ellas como una chance de cambio, que, sin pensarlo en ese momento, repercutiría en sus maneras de ver la cultura. Primero, cuenta Jorgelina a Agencian NAN, estuvo la búsqueda por dar una vuelta de tuerca a los circuitos gays donde ellas se movían. En otras palabras, fue complementarlos con la impronta del arte y la cultura y dar un nuevo sentido a la diversidad sexual. La respuesta, a más de una década, es celebrada por miles de visitantes que hacen de Casa Brandon un punto de encuentro en el que coexisten la cultura, la diversidad y, sobre todo, el amor.
Desde cero
“Brandon empieza hace 12 años con fiestas electrónicas, eran chicas, de 30 personas; el tema es que en esa época lo que era para la comunidad gay apuntaba a lugares de levante. Empezamos con las fiestas con la idea de sumar arte, lecturas de poesía, muestras”, repasa los inicios Jorgelina y recuerda: “Queríamos algo distinto, y pensábamos que no éramos las únicas”. Con esa motivación bajo el brazo, el recorrido las llevó a hacer encuentros con una fuerte impronta cultural. “Después eso se transformó en una página web donde subíamos obras plásticas y en un ciclo de cine en San Telmo”, enumera sobre la mutación de Brandon.
El incendio de Cromañón en 2004 y el posterior cierre de espacios culturales determinó la necesidad de contar con un lugar propio. Así, Jorgelina y Lisa llegaron hasta el centro geográfico de la Ciudad de Buenos Aires: Villa Crespo. “Nos enamoramos del lugar, la disposición es divina”, evoca entre risas. Y un ex salón de fiestas ubicado en Luis María Drago 236 devino en lo que hoy es la “Casita”, como dicen los habitués.
Vamos a la Casita
Ingresar a Brandon da placer desde el primer minuto. En la planta baja: espacio para muestras de arte y fotografía. Luego de una corta escalera damos con la barra en el entrepiso. Unos escalones más arriba, llegamos a la planta principal. Allí, sus muros resaltan: “Amor, Diversidad, Visibilidad”. Una pantalla gigante y un escenario completan la atmósfera.
En todo este vasto espacio es donde día a día el cruce de aquellas tres máximas se potencian con la presencia de grandes artistas. El más novedoso y uno de los más convocantes es el ciclo «Sucede». Este “antidomingo” es una combinación de poesía y puesta en escena que rescata lo mejor de la movida alternativa porteña. Esto no es todo. Las muestras de pintura y fotografía, que son estables, se complementan con presentaciones de libros y revistas, música en vivo, ciclos literarios, taller de teoría queer, cine y talleres diurnos. Sobre ese último punto Jorgelina resalta que la apuesta ahora es tener la mayor actividad posible desde temprano, aprovechar cada uno de los rincones de la «Casita» y así ampliar, aún más, su abanico de actividades culturales.
El balance es positivo, ellas aseguran estar «contentas», el reconocimiento otorgado este año por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires a Brandon como institución de Interés Social, Cultural y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos corona lo alcanzado. La distinción tiene además como antesala los reclamos sostenidos por los centros culturales porteños en búsqueda de su reconocimiento legal, organizados dentro del Movimiento de Espacios de Cultura y Arte en la Ciudad de Buenos Aires (MECA).
Al pensar el porqué de la distinción, Jorgelina valora que la lógica Brandon tiene que ver con “apelar a lo cultural desde la diversidad”. Es un camino hacia adelante, donde los prejuicios y los mitos se derriban: “Hay gente que asocia lo gay con el reviente, la visibilidad ayudó a dejar mitos y estereotipos de lado; fue desde el hacer a través de la cultura que lo conseguimos”.
Y si se trata de mitos y estereotipos, la fundadora de Brandon comenta que “al principio le poníamos Gay Day a las fiestas porque queríamos que fuera explícito; ahora es distinto. Se trata de cosas que vas aprendiendo, es un camino social y personal”. Con esa manera de interpelar a sus visitantes, la «Casita» se hizo de «mucha gente interesada en lo que pasa y en dar una mano».