
Por Matías Muro
Antes de comenzar Esto también pasará (dramaturgia de Mariano Saba y dirección de Andrés Binetti) uno se encuentra con un escenario integrado por objetos, interesantes objetos, que no son moneda corriente en el teatro Off local. Estos objetos son índices de que probablemente el escenario sea una nave espacial particular. Techo de chapa, televisores Grundig apilados cual desechos de tecnología vetusta (y que sin embargo parecen tener una función “técnica” en la nave); y un biombo que hace de separación del ambiente principal, dejando otro pequeño, el “siestáculo”, único lugar en donde podrán reposar sus intimidades agotadas los personajes. El Dandy (Fernando Gonet), el Cordobés (Alejandro Lifschitz), Wolfiasky (Saba) y el Capitán Perdomo (Alfredo Martín) son efectivamente astronautas. Astronautas argentinos.
Estos “héroes nacionales” del futuro tienen la misión de encontrar un lugar habitable en el espacio exterior. La Argentina ha sufrido una sudestada letal. La provincia de Córdoba, específicamente, se encuentra ya bajo el agua. Córdoba es historia en el relato. Si Córdoba es historia en este relato futurista, entonces el Cordobés, el astronauta que hace las veces de “che pibe” en la nave, vendría a ser un cuerpo arqueológico viviente que relata lo que alguna vez fue la ahora inundada provincia. El problema, o lo poco interesante de este cuerpo del recuerdo cordobés, es que es una parodia a través de ojos “aporteñados” (chanta, bebedor de Fernet con cola, parece ser un “colimba que se divierte” en el espacio).
No suele ser habitual asumir el género de la ciencia ficción en el teatro argentino. Es una apuesta arriesgada. Pensar una nave espacial local abre básicamente dos potenciales caminos: la parodia o, por qué no, la posibilidad de pensar un minimalismo de objetos técnicos que permita desembarazarse de la fatalidad paródica de los Grundigs, el techo de chapa y los desperfectos técnicos, que implican una relación de verosímil estilo “lo atamos con alambre” en el espacio. En la legendaria y por siempre vanguardista La última cinta de Krapp, de Samuel Beckett, las densidades existenciales y técnicas (ambas de la mano) son anudadas en un viejo aparato grabador de la década del cincuenta o sesenta. Todo lo demás se desprende del imaginario compartido y potenciado entre autor, personaje y espectador que propone Beckett. En el caso de Esto también pasará los clichés sobre lo cordobés, sobre lo lacrimoso del tango y demás cuestiones argentinas, demasiado argentinas (como diría Nietzsche si hubiese nacido en Ramos Mejía), agotan la posibilidad de volar junto a esa nave espacial como tanto prometía esa atractiva y poco precisa situación de objetos técnicos dispersos.
Las actuaciones son realmente buenas. El hacinamiento en la nave remite más a una casa chorizo porteña de antaño que a una nave. Esto podría haber sido precisamente lo más interesante de la propuesta, si la narración no se centrara tanto en las parodias de los lugares más comunes del típico patriotismo argentino de café (al cual critica muy bien la obra pero al que, al mismo tiempo, desborda), reivindicándolo por el exceso de entidad que le adjudica.
En el cafetín de Buenos Aires del espacio exterior que es esa nave sobran hombres. Y entonces acontece la Apariencia (personaje bellamente encarnado por Mariela Asensio), que rompe el encierro argentino, demasiado argentino, de machos que se las saben todas. Cuando la Apariencia ingresa a la nave, cual alien con apariencia humana, la testosterona tambalea al ritmo de su incremento, como si fuese, la propia Apariencia, la mujer indicada para romper la lógica superficial y eternamente machista argentina que se traslada al espacio exterior cual extensión idiosincrática. La superficialidad misógina y temerosa es derribada, al final, por la Apariencia. Un gesto final muy profundo, contundente y para nada aparente, que reivindica a Esto también pasará llegando al final de su relato.
* Esto también pasará puede verse los jueves a las 21 en el Teatro del Pueblo, Av. Roque Sáenz Peña 943, Ciudad de Buenos Aires. Hasta el 27 de noviembre.