Este documental cuenta la historia de Jorge Uviedo, actor y director teatral, que durante la última dictadura militar argentina creó el revolucionarioTaller de Investigaciones Teatrales (TiT). Desde ahí, con el escenario como sostén, decidió combatir a la represión que reinaba en aquellas épocas.
Por Paula Sabatés
Buenos Aires, mayo 7 (Agencia NAN-2012).- Existen varios tipos de documentales. Están los que mayoritariamente se componen de voces o subtítulos y en los cuales las imágenes sirven como mera ilustración o contrapunto, aquellos en los que lo que importa es la palabra del realizador, y otros en los que predomina lo que dice el entrevistado. Los hay más o menos experimentales, de animación, de riesgo estético o más conservadores: “clásicos”. Independientemente de cuál sea el formato elegido, hay algo que todos, en mayor o menor medida, suelen respetar: se cuente como se cuente, el documental narra una historia atractiva o bien la historia de un personaje que lo sea. Silvia Maturana, Marcel Gonnet Wainmayer y Pablo Navarro Espejo, integrantes de la Asociación Argentina de Documentalistas, entendieron ese concepto. Para El Provocador, el corto documental que guionaron y dirigieron –y que se estrenó en 2011 en el BAFICI— eligieron como protagonista a Juan Uviedo, actor y director teatral, que durante la última dictadura militar argentina creó y coordinó un grupo de teatro y decidió combatir, desde el escenario, pero sobre todo desde las calles, a la represión que reinaba en aquellas épocas.
El filme, denominado “el primeiro en portuñol”, es una producción de Adoquín Video Digital y Cinema do Polvo, y cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). A lo largo de sus 86 minutos cuenta la historia de Uviedo a través de sus propios relatos pero también de los de quienes fueron sus alumnos en aquel revolucionario Taller de Investigaciones Teatrales (TiT). De hecho, Maturana y Navarro Espejo, dos de los realizadores, fueron miembros del grupo -de ahí la idea de llevar a la pantalla grande la historia de este gran provocador que durante plena dictadura estuvo preso en la cárcel de Las Rosas en Santa Fe, de donde pudo escapar para continuar sus revolucionarios experimentos en el Brasil.
El Provocador se compone de planos diversos que sucedidos intentan recrear la historia de Uviedo, hoy radicado en São Thomé das Letras, pequeño pueblo de Brasil. Sin bien en un principio, y probablemente gracias a la falta de una introducción narrada, el espectador puede no entender de qué va el documental, las intervenciones que luego van realizando sus discípulos dejan en claro quién es este hombre que de a ratos aparece con barba y en colores y al rato sin ella y en un blanco y negro, lo que remite a esos años grises en los cuales hacer arte era jugarse la vida.
El gran mérito del documental, más allá de la elección del personaje, es la coherencia que mantiene con lo que busca decir, que no es poco. Desde el título –jamás mejor elegido- hasta los detalles formales, pasando por los cambios de roles (es interesante y novedoso que el entrevistador cambie a cada rato, por ejemplo), El Provocador está teñido de eso que propone: transgresión. Y es que además de entrevistar a Uviedo para que cuente su experiencia pasada y explique porqué para él “el arte es como la caca”, muestra al maestro en su hábitat de hoy. Porque a pesar de los años Uviedo se mantiene fiel a sus principios y coordina una organización para alimentar y cuidar a los niños más carenciados del Brasil, junto con la mayoría de sus discípulos, que lo siguieron en su exilio, creyendo siempre que el arte es la mejor herramienta para luchar contra todo lo que no está bien.
El otro gran mérito, por supuesto, es inmortalizar la historia del TiT y de todos aquellos jóvenes militantes de izquierda que en los 70´se identificaban con el “teatro político” y que creían firmemente que con él podían despertar conciencias y “disputarle la calle a la represión y el autoritarismo”. Por eso no importan, y quedan en un segundo plano, los desperfectos técnicos, pequeños de todos modos, que pueda tener la película. Lo importante es la bandera que ésta se pone al hombro, la decisión de retratar a un hombre que más que director, actor, chamán o pedagogo es un verdadero provocador de la vida y lo demuestra en cada frase.
*“El Provocador” se puede ver en Espacio INCAA Km 0, Gaumont, Av. Rivadavia 1637
*El 20 de mayo se estrenará en Unquillo, Av. San Martín 1505, Córdoba.
*El 28 de mayo se estrena en Espacio INCAA Km 700, Ciudad de las Artes,
Av. Ricchieri y Concepción Arenal.
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