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Libros: “Poesía popular argentina” (Vicente Luy, 2009).-

Reflexiones e inflexiones poéticas de este ex miembro del grupo de acción Verbonautas que se postula, por brutalidad y perversión, como el correlato argentino de Bukowski.

Por Luis Paz

Buenos Aires, junio 14 (Agencia NAN-2010).- Para contribuir a una discusión histórica originada en la falta de definiciones, como la mayoría de las discusiones, es posible asegurar que lo que formalmente distingue a poesía de poema es que el primero es una cualidad y el segundo una entidad, que poético es adjetivo y poema un sustantivo, y que poesía incluso puede ser verbo, aunque esto más que a la sintaxis responda a la impresión de este autor. Pero, vamos, no hay cosas “poemáticas”. En rigor, tampoco cosas que sean poesía, belleza o locura, sino poéticas, bellas o locas. Más claro aún: poema es una forma y poesía una intención, se puede escribir poesía, pero no se puede escribir “una” poesía. Si se entiende la diferencia, mejor será el resultado al enfrentarse a Poesía popular argentina, la compilación de poemas, pero también de reflexiones e inflexiones poéticas, de Vicente Luy (Editorial Casi Incendio La Casa, 2009).

Para quien haya leído a Bukowski, Luy aplica perfectamente como su correlato argentino. Su poesía es brutal, algo perversa y bien crítica. Sus poemas, escatológicos, raros y deformes. Su escritura sin miramientos, osada y desvergonzada. Su compilación, esta compilación, un reflejo honesto de su obra angustiada. Pues la poesía de Luy no es fácil, y no por hermetismo o versos crípticos, sino porque para enfrentar a su abismo y disfrutarlo, primero se debe enfrentar al abismo propio. Esto no distingue poesía de poema, pero sí a la poesía de Bécquer de la de Luy, a la de Neruda de la de Pizarnik. “¿Qué es la poesía?”, pregunta Luy. “En teoría, la única ciencia que se ocupa del problema”. ¿Por qué los secuestradores prosperan? ¿Por qué sonríen los diputados? Porque tienen plan. Vos no tenés plan.

La suya no entiende de moral ni de política, pero sí de ética y de ciudadanía. “La poesía de Vicente Luy vive de la provocación, la melancolía y el contrasentido”, define Fernando Bogado en la contratapa de la edición, que reúne poemas de todos sus libros: No le pidan peras a Cúper, La sexualidad de Gabriela Sabatini o ¡Qué campo ni campo!, por citar algunas obras del ex miembro del grupo de acción poética directa Verbonautas, junto a Palo Pandolfo, Karina Cohen y Eduardo Nocera (el poeta maldito de El Bar TV), entre otros. La definición es precisa.

Provocación
¿Venderle el alma al diablo? Sí, pero cara.
Y si se puede, venderle también otras cosas.
Y venderle a Dios lo que el diablo no compre.

Melancolía
Qué piel Gabriela y te vas.
La puerta sale del edificio para seguirte.

Contrasentido
Nosotros, demasiados rebeldes
Para tan pocas revoluciones.

Acariciar lo intocable. Y mirar en lo clausurado. Eso hace la poesía. Y Luy es un observador toquetón. Si es bueno o malo, problema suyo, lector. Lo único cierto es que es recomendable.