Buenos Aires, enero 24 (Agencia NAN-2011).- En Sociales (El Fin de la Noche), María Barrientos relata a través de ocho cuentos breves un entramado complejo de relaciones humanas. En cada una de las historias –contadas en primera persona– sobrevuela un espectro de crueldad. Barrientos, profesora de literatura y bibliotecaria, rastrea e indaga la crueldad en instituciones sociales; sobre todo, en la familia. En lo formal, cada uno de los cuentos suma información. En cada historia, la escritora agrega detalles de sus personajes, hilvanando conexiones entre sus partes. Recurre a una estructura coral en sus cuentos, la misma que utilizó la dupla creativa que formaron el director Alejandro González Iñárritu y el guionista Guillermo Arraiga en la brillante trilogía Amores perros, 21 gramos y Babel.
En “Camarera de lujo”, “Sociales”, “Feng Shui” y “Hacer lo correcto” participan un mundillo de personajes desdeñables y frágiles que se cruzan: Esquéletor, una chica depresiva y anoréxica (“decía que estaba gorda y pesaba 45 kilos, por eso no comía y pasaba delante de los espejos sin mirarse”, dice la narradora); la Negra, una estudiante de Sociología desilusionada con la profesión; el Quemado, un consumidor de cocaína, derruido intelectualmente, cuya madre prefiere verlo muerto; Alma, una camarera considerada fracasada por su familia; Marilyn, la única del grupo que parece no tener problemas y se considera divina; y Cardoso, un ex militar, admirador de Hitler, que asesinó a militantes durante la dictadura (“los buenos tiempos”, para él), además de ser un estudioso del esoterismo.
“Nos sentíamos seguros en el grupo, alejados de un mundo de adultos que no llegábamos a entender”, explica la narradora, Alma. Cada uno de los personajes carga con una disfuncionalidad en su familia que provoca situaciones de crueldad. Son personajes atravesados por traiciones, desprecios y violencia. Así, la autora le apunta a una de las principales instituciones burguesas: la familia tipo.
Mientras, en los últimos cuatro, “Danzas árabes”, “Michi”, “La felicidad” y “Viaje”, aparece otra tanda de personajes con familias disfuncionales. Son perdedores, reaccionarios, disconformes: un “mantenido” aspirante al Nobel de literatura y su esposa, sostenida por la renta de sus rentas, y traicionera y sedienta de venganza; una señora adinerada y engañada, cuya única compañía es un gato, que en los ’70 creía que “los zurdos eran la encarnación del diablo” y que “las cabecitas lo único que hacían era tener hijos” (semeja a Mirtha Legrand, ¿no?); y un ex dandi que vive como un pobretón y que 20 años después se entera de que tiene una hija que baila danzas árabes para ganarse la vida. A través de estos personajes, Barrientos retoma su radiografía contra las familias y sus hipocresías y valores conservadores: narra engaños, traiciones, apariencias y rechazos de padres hipócritas.
En resumen, el tercer libro de Barrientos (antes había publicado dos obras que habían recibido distinciones de la Sociedad Argentina de Escritores y del Diario de Poesía) presenta tramas cotidianas, en apariencias sencillas, mediante una escritura coloquial pero precisa, que le hace mueca a las fachadas de perfección de la familia.
