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Versus Irán

MESSII_ENTRADA
#MUNDIAL2014 Dos jugados, dos ganados para la Selección argentina. Esta vez fue 1-0, con una joya del Mejor de Todos. De otra forma, el partido hubiera sido un gran bostezo. Fotografía: Télam

Por Hernán Panessi

Desde Adán y Eva todos los humanos que vienen naciendo son únicos. Pero hay algunos que son realmente únicos. Los más únicos son aquéllos que hacen con los mismos elementos de la naturaleza cosas que nadie más podría hacer. Como Messi, está claro. Y hay un meme circulando por Internet que dice: “‘Che, Messi, ya van 90 minutos.’ ‘Uh, colgué. Perdón, tomá, gol.’” El chiste apunta a que el astro estaba durmiendo sobre el verde césped. Y lo único que colgó, finalmente, fue la pelota en el ángulo y desde fuera del área. Una vez más. Tras un partido cerrado (otro meme: Lilita Carrió tapando el arco iraní, impidiendo el avance criollo), Lionel Messi lo abrió sobre el final. Su cara era de fastidio. Sus muecas mostraban la insatisfacción por darse de lleno contra la mediocridad. Nunca mejor dicho: “El que no arriesga, no gana”. No había riesgo, sólo mezquindad. Lo estaban enjaulando con una técnica que tiene iguales dosis de tacañería —lo dicho— que de picardía —lo diremos—. La cabeza de Carlos Queiroz, el técnico iraní, funciona como tiene que funcionar: Argentina es el poderoso del grupo y tiene en sus filas al Mejor de Todos. Al anularlo, un punto son mil puntos. Pero no. Sin tipos como Messi, la humanidad se abrazaría en un largo y tendido bostezo que encontraría el goce en el vértigo de cualquier verdura. Pero no. Messi, que es único —como todos— pero realmente único —como ninguno—, destrabó un partido que estaba condenado al cadalso: la Selección jugando mal y empatando contra uno de los combinados más débiles del Mundial. La historia es conocida: minutos adicionados, once jugadores de camiseta roja en el área, la agarra Messi, descarga la ira contenida de todos los dioses y a cobrar. La canción del programa televisivo de D10s reza: “De zurda, de zurda, vamo’ a pegarle de zurda”. Fue de zurda, como D10s manda. Y en un carácter transitivo celestial, Dios hizo a D10s, a Adán, a Eva y a todos los humanos que, intentándolo infinitas veces, jamás diríamos “Perdón, tomá, gol” con esa simpleza. Por eso Dios hizo a Lionel Messi, para que el bostezo tenga su reverso exacto: la euforia de un gol.