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sobre comienzos, dragones y cosechas

o de Riquero es una canción perfumada con nostalgia y acompañada con sutiliza por su voz colorida.

COMIENZO – PABLO RIQUERO

La murga canción, al parecer, está en expansión de este lado del Río de la Plata. Es que en su disco debut, el uruguayo Pablo Riquero continúa un camino allanado por nombres como Jaime Roos, Alejandro Balbis —afincado, de hecho, hace 20 años en nuestro país— y exponentes más jóvenes como Tabaré Cardozo, pieza clave de Agarrate Catalina. Lo de Riquero es una canción perfumada con nostalgia y acompañada con sutiliza por su voz colorida, su suave toque guitarrístico y la también delicada percusión de Agustín Lumerman. Grabado en estudio pero con público en vivo, el disco está atravesado por una fuerte impronta murguera, pero sin omitir estilos bien uruguayos como el candombe y la milonga. Después de salir durante varios años en el carnaval de Montevideo (como músico y director de murgas), el uruguayo reúne en su primer disco canciones recientes y otras que fueron compuestas hace quince años. Un momento sublime ocurre con la canción “Diario”, a dúo con el percusionista, murguero y cancionista Eduardo “Pitufo” Lombardo, otro que pisa fuerte y conecta generaciones. La belleza melódica de “Al Paraguay”, la cabreriana “Quebrar distancia”, la candombera “Esquina al cruzar” o la emotiva “Vidala de ellas” son algunas señales para acercarse a la obra de este uruguayo poco conocido aquí, pero sin dudas prometedor. /Sergio_Sánchez.doc

 

 

EL DRAGÓN Y LA PUERTA ROJA – TOQUELAU

 

Nicolás Domecq y compañía nos proponen un viaje por 19 tracks que se supedita entre la melancolía propia de baladas para atardeceres otoñales y el filtro oscuro de las noches de pop bailable. El Dragón y la Puerta Roja es una obra conceptual sustentada en la nostalgia, en las certezas perpetradas por la fatal experiencia y en el racimo de dudas existenciales de los Casio de madrugada.

 

El dolor y la entropía afectiva es la diosa de casi todas las canciones y en el ambient de guitarras new wave, el disco se estructura sobre la base de cuatro temas instrumentales. Tal vez la parte más promisoria sea la que inaugura el álbum, compuesta por las armónicas “Bailarina en la Oscuridad”, “Érase una Vez en el Sur”, “Bella y Oscura” y “Terciopelo Azul”. Mención especial también para la gema homónima del track 17: ochentosa, directa y sugestiva.

 

El tercer LP de la banda de Adrogué satisface expectativas melómanas. Mantiene varios resquemores de su antecesor (La Escalera, 2013), rencores dulces que van desde la cromática de la portada a la densidad sonora oscura, desde la lírica de espejismos de despecho a los retratos introspectivos que se advienen superadores al hacerse cargo de sí mismos, porque “dicen la verdad”. /Walter_Sosa.doc

 

 

COSECHA – MARIANO LUQUE

Un disco con fuerza. Ese podría ser un primer acercamiento a Cosecha, el tercer disco de este músico riojano radicado en Córdoba —tal vez, la provincia más elegida por los artistas después de Buenos Aires—. La fuerza y la convicción de un camino transitado; un modo de tocar, componer y grabar maduro que delata horas y horas de festivales, peñas, patios, encuentros y rutas con la guitarra a cuestas. Nueve canciones contundentes –la mayoría propias o en colaboración—le dan forma al, hasta el momento, el mejor disco de Luque. Un coro de invitados que refuerzan el discurso y la potencia sonora del disco: Paola Bernal y Rubén Patagonia en la chaya eléctrica “Fusil de coplas”, los Che Joven en “De sangre, cosecha y rebelión” (un homenaje Enrique Angelelli, obispo de La Rioja asesinado por la última dictadura), su coterráneo Emiliano Zerbini en la zamba “Lunita pirquinera” (del infaltable Ramón Navarro y Roberto Paglia), Raly Barrionuevo en “Victoria, enigma y razón”, Hernán Bolleta en “Chacarera de los cumpas” y la coplera Martha Chancalay en “Copla chancada”, una chaya que resume la intención de Luque: partir desde la raíz musical de su provincia y trascender con un enfoque actual y amplio. /Sergio_Sánchez.doc

 

 

CANCIONES EN CUYO VUELO – NAHUEL JOFRE

“Las tonaditas se están muriendo de sed / y los cultores nos van dejando también”, alerta Nahuel Jofré en la tonada “La flor del desierto”. Hay en sus canciones una nostalgia por lo que ya no está, pero a la vez un optimismo por lo que vendrá. Este inquieto cantautor mendocino encuentra la medida justa entre la canción urbana y la tradición folklórica de su región. Con apenas 24 años, Jofré consigue en este disco un sello propio, canciones con alto vuelo poético y una intensidad política (no panfletaria) que conecta con la tradición de su lugar. No es casual, por ende, que tome prestada “El vino del pobre”, obra del poeta Armando Tejada Gómez. Luego, una voz suave pero con cuerpo se expresa en “Socavón”: “Hay industrias que son contaminantes/ pero hay riegos, que son contaminantes / Hay semillas, que son contaminantes”. Jofré también forma parte del colectivo De Pago en Pago, un proyecto que tiene como fin recuperar el legado musical, histórico y cultural de hacedores, músicos e intérpretes de Mendoza, y que en 2015 parió un documental de igual nombre. Dirigido por Leandro Marino, el film es un retrato vivo de la memoria musical del departamento mendocino de Lavalle, conocido como el secano lavallino. /Sergio_Sánchez.doc

 

 

 

 

SANOGO – BORT

El cuarteto salteño que produjo con el Chaqueño acecha nuevamente tras apenas un año y monedas de exilio discográfico. En su cenit compositivo, el grupo integrado por Emiliano Livelli, Juan Otatti, Leonardo Bavio y Tote Molina dan fe a sus voluntades creativas y nos increpan con un soundtrack garage-rock de voces chilladas que nos devuelve por momentos a esa adolescencia de tiempos apurados por el MSN y ollies frustrados, y por otros, al 2008, en plena emergencia de los sonidos motorizados y el revisionismo histórico de los Pixies.

Hibridas de pop-punk con rasgos de folclore, las doce canciones de Sanogo se digieren fáciles en un tandem festivo. Una obra algo desfachatada, sin riesgos ni pretensiones innecesarios, que refleja el momento actual de una banda que apuesta a ser, tal vez sin quererlo, brújula e imán del indie-rock norteño. /Walter_Sosa.doc

 

 

 

MAÑANA SERÁ OTRO DISCO – LUCIANA MOCCHI

El segundo disco de la cancionista uruguaya Luciana Mocchi la confirma como una de las autoras jóvenes más interesantes y originales de la canción charrúa actual. Mocchi reúne varios aspectos que la hacen distinta: una poética queer que retrata historias cotidianas y urbanas, una cuota de humor irreverente y tierno a la vez, un estilo guitarrístico sólido y una voz firme y convincente. Oriunda de Montevideo, la uruguaya absorbe en su canción ritmos como la milonga, el tango, la murga y de otros territorios, como el hip hop (en “Lo mejor que les pasó”, por ejemplo). Pero lo suyo es la canción. En vivo, además, sorprende su potencia escénica y su capacidad para ponerse al público en el bolsillo en cuestión de segundos. El disco suena por momentos acústico y orgánico —hay cuerdas en “No me preguntes” y piano en “Díaz sin vos”—, y por otros eléctrico y pop (“Límites”), pero hay un claro hilo conductor en las nueve canciones. Nada hace ruido y dan ganas de seguir escuchando. La canción final, “Ejercicio”, es un experimento, un juego musical con el genial Fernando Cabrera.  /Sergio_Sánchez.doc

 

 

 

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Nº de Edición: 1722