Por Sergio Sánchez
Buenos Aires, septiembre 16 (Agencia NAN-2008).‑ Para desazón de los productores televisivos que se acercaron al lugar a la caza de alguna pelea o reflexión polémica, no hace falta ser emo, flogger, otaku ni cosplayer (persona que se disfraza de algún personaje de animación) para asistir a un encuentro de historieta. Tampoco es necesario ser un infante atraído por los colores y los dibujos de las viñetas, porque para gustar de este arte –que conoció cierta masividad antes que la televisión y luego quedó relegado– basta con ser una persona “común y corriente”, de cualquier edad, sexo y religión. Así, libre de etiquetas sociales y mediáticas, se llevó a cabo en el teatro El refugio, de Banfield, el festival de historieta, arte y diseño Ser héroes 08, que reunió a dibujantes reconocidos, publicaciones independientes de historieta y literatura, diseñadores de indumentaria y artistas plásticos del conurbano sur.
El motivo para realizar el evento no fue sólo artístico, sino también solidario. Por eso, las casi doscientas personas que asistieron a la exposición colaboraron con alimentos no perecederos que los organizadores se ocuparán de destinar a la Asociación Seres, que resguarda a niños y niñas con HIV-Sida. La idea surgió hace dos años de un grupo de dibujantes, cinéfilos, comiqueros y escritores que se encargan de recolectar historietas, libros y juegos de mesa para hogares comunitarios del conurbano bonaerense. Pero este fue el primer festival artístico que realizaron.
“Lo que me motivó a participar es el por qué del evento, ya que es importante poder aportar un granito de arena para que los pibes puedan tener un plato de comida”, explicó el dibujante Mauro Serafini, más conocido como “el Bruno”, que exhibió sus mini-revistas de historieta absurda y ácida Pepino y Lo peor de lo peor. Además, en diálogo con Agencia NAN, analizó que “siempre hay buena intención para colaborar, aunque no siempre se traduce en hechos concretos como éste”.
No fue el único dibujante que mostró sus obras, sino que también fueron de la partida el artista plástico Diego Greco y los dibujantes Fernando Calvi y Salvador Sanz, de la revista Fierro. Los cuatro dibujaron en vivo y en directo, para deleite de muchos y para fortuna de los pocos que se llevaron una ilustración a sus casas. Si no se conformaban con ligar algún dibujo gratis, los concurrentes pudieron comprar miniaturas de la serie de animé Dragon Ball que ofreció Paradise Cómic, o algún libro de humor gráfico de Sergio Langer o Leo Arias, en el espacio de editorial Domus.
Para llegar a los stands que se exhibieron en el primer piso hubo que atravesar una angosta escalera y varios obstáculos. Lejos de dar instrucciones para subir una escalera, como ya lo hizo Cortázar en uno de sus magníficos relatos, es necesario describir la travesía necesaria para llegar a destino.
Primer paso: luego de colocar el pie sobre el escalón, se debía mirar hacia arriba para no chocarse con ninguno de los curiosos que se detenían a mirar las excelsas caricaturas y pinturas de profesores y alumnos de la escuela X Arte colgadas en las paredes.
Segundo paso: una vez en el entrepiso, y a punto de llegar al sitio deseado, había que esquivar a los chicos que hacían fila para participar de las competencias de videojuegos que coordinaba el espacio de la comiquería Inframundo.
Tercer paso: un ligero golpe de talón y llegada a destino. Ahí, lo primero que se podía apreciar era los originales diseños de ropa creados por una joven modista y modesta.
También en el primer piso, se pudo husmear en el stand de la Asociación Tolkien Argentina, la revista Mathoms, una publicación de ese colectivo que reúne textos literarios relacionados con la obra de J. R. R. Tolkien, creador de la trilogía de El Señor de los Anillos y todas sus historias satélite. A su lado, sobre una mesita, estaba el espacio reservado para las realizaciones de “el Bruno” y para la revista de historieta independiente Lule le lele, que deja en ridículo a más de uno cuando se intenta pronunciar correctamente su nombre.
Se podría ensayar un final conmovedor, profundo, o incluso coherente con el comienzo de este artículo. Pero es preferible dejar el cierre de la nota en la voz del reconocido dibujante y guionista Salvador Sanz, que en diálogo con esta agencia dio su parecer sobre el festival: “Estuvo re bueno, vine a conocer y me gustó la onda”.
Sitio:
http://serheroes.wordpress.com