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Siddharta Spiritual Project y la comuna de Villa Pueyrredón.-

Ocho inquietos que cruzan su música con una multiplicidad de otras artes, desde la Casa Rosa, algo así como la Casa de Gobierno pero a pequeña escala y con músicos en lugar de políticos. Emplazado en tierras porteñas, ese escenario vio nacer una banda, Siddharta Spiritual Project; un par de parejas; albergó muestras plásticas, ciclos de tambores y de improvisación poética: y, además, cobijó a Agencia NAN para esta entrevista, donde los miembros del grupo comentan la trastienda de la vida en comunidad, destacan páginas de su anecdotario y adelantan la edición de su inminente primer disco.

Por Luis Paz
Fotografías de Daniel Villalba para Agencia NAN

Buenos Aires, mayo 10 (Agencia NAN-2009).- Es dramática la parsimonia con la que Martín “Monthy” Torralba recuerda en voz alta que “estuvo bueno eso del círculo de tambores”. Suena como un médium cuando distribuye esas siete palabras en cuatro segundos, con equilibrio y precisión de baterista, luego de que Fernando Van Lacke, en este caso el cantante y guitarrista de Siddharta Spiritual Project, le comenta a Agencia NAN: “En la Casa Rosa empezamos haciendo eventos desde 2004, pero en estos cinco años mutó muchísimo. Hubo un estudio de grabación, se hicieron muestras de cine, pintura y música, un círculo de tambores, ciclos de improvisación, muchas movidas”.

Además de la obviedad de ser rosa, esta casa alberga muchas otras particularidades. En una habitación hay una galería de arte. En otra una carpintería. En cada rincón, muebles creados por la comunidad Siddharta con materiales reciclados. En la cocina, bastante cerveza fría para la entrevista. Una escalera que lleva a un no lugar. Una puerta de entrada que nunca tiene llave puesta. Ventanas que, en lugar de servir para mirar hacia afuera, exhiben el arte de los de adentro: los ocho integrantes (y la familia extendida) de Siddharta Spiritual Project, que el sábado próximo, desde la medianoche, cerrará el ciclo de recitales de la primera fiesta de Agencia NAN, en Alsina 535, Banfield.

Para eso, deberán dejar aquella petit Casa de Gobierno emplazada en Villa Pueyrredón y viajar hasta el Sur conurbano. Lo que para ellos es algo así como ir a la esquina a comprar puchos: “Cuando me puse a salir con Silvina, nos fuimos quince días a Misiones para tomar un poco de aire y terminamos viviendo cuatro meses en Brasil”, cuenta Fernando, refiriéndose a su compañera, de apellido Campesi, de seudónimo “neBÜla” y de profesión fotógrafa y diseñadora gráfica. “En Brasil empecé a ajustar las ideas y tuve el nombre del grupo, incluso probé algunas canciones que seguimos tocando”, va entretejiendo Fernando. De la ronda en el patio interno de la Casa Rosa –vestido con grafittis, mosaicos y macetas– también participan Monthy; el bajista fretless y carpintero Matías Flocco; el saxofonista y poeta Eric Thiemer; y la corista y percusionista Soledad Nieto. Y ausentes, el flautista Andrés Bonvín (“un trotamérica”) y la sonidista, escenógrafa y ocasional productora Rocío “roÖ” Bravi.

“Si dependiera de los músicos tener esas cosas afiladas sería imposible, necesitás alguien que te dé una mano con esas cosas”, resuelve Flocco, que venía de tocar el bajo en la banda “de música aleatoria” Mamá Porno. La de Siddharta es otra de esas historias de bandas con cuantiosos integrantes, así que resumiendo, se puede decir que Monthy, Sole Nieto y Rocío Bravi fueron los últimos llegados al grupo (pero que habían estado con anterioridad en la convivencia de la Casa Rosa); y que con Monthy, el batero budista, las percusiones programadas por vía electrónica fueron abandonadas. Por otro lado, SSP también exploró muchos sonidos –reggae, funk, hip-hop, trip hop, jazz–, pero ahí sí que se complica resumir en menos palabras que diciendo: “Vayan a verlos y ya”.

— Vienen de una serie de ciclos acústicos. ¿Ustedes son de los que preparan cada show en función del sonido y del formato; o de los que cuando hacen un acústico hacen lo mismo pero con guitarras de caja y sin batería?
Fernando: Del primer grupo, con seguridad. Un acústico no es sólo tocar más bajito: es buscar los arreglos para ese sonido, además de otra disposición mental y física.
Flocco: No hay un botoncito que puedas apretar y te pase a acústico.

— Ajá. ¿Y eso lo convienen en asamblea?
Fernando: Sí, trabajamos siempre en un sentido más amplio que lo que es la música. Al momento de mostrar una canción, el músico tiene tres millones de complicaciones, cosas que hacen a la difusión, la organización de fechas. Si no laburamos juntos, esas cosas no se darían y no estaríamos sintiendo el crecimiento que venimos viendo.

— ¿Hasta dónde llega ese crecimiento?
— Mirá, en el sentido económico, este verano hicimos una gira que la pagamos tocando todas las noches, pero comimos bien, descansamos bien, y otra parte la reinvertimos en instrumentos. Y no es que uno se compra un súper equipo y los demás nada: se gasta un poquito en cada instrumento, en armarnos de un equipo de sonido propio, porque así, muchos con poco y no uno con mucho, los resultados se notan de verdad.

Gira, ciclos acústicos y bares porteños mediante, SPP también participó de la última edición de la FLIA (Feria del Libro Independiente y Autogestiva) ante un público “con mucha conciencia, gente que se pone a pensar y eso hace más interesante todo el asunto”, como apunta Flocco. “Sí, a todos los que vi la estaban pasando fenómeno”, termina de ilustrar Monthy. Porque, en definitiva, eso hacen los SPP: ilustran con una construcción plástica y mediante herramientas sonoras, o “meras frecuencias”, como convendrán luego, con el sol ya oculto tras del paredón, las botellas vacías y los ceniceros al borde del colapso.

— Su música tiene una importante dosis de espontaneidad que los asemeja a artistas plásticos, desde que escuchar una canción suya es intentar comprender sus salpicaduras de conceptos, de técnicas, de subjetividades…
Monthy: Por más que un tema tocado en distintos shows parezca igual, siempre hay un rulo de más que se te ocurrió ahí, una parte del solo distinta, una coloratura vocal diferente. Nos pasa mucho con la improvisación, ahí sí es como pintar, una salpicadura, tirando baldes o pincelando, según cómo te va surgiendo, porque en eso se ve el arte que tiene el músico, los matices, el swing que le da a un tema, cómo lo siente él.
Fernando: Y tiene que ver también con una formación multidisciplinaria, entonces buscamos un lenguaje más abarcativo que sólo el musical. Sole, Flocco y Sil pintan, Erick escribe, entonces le damos más vueltas por ese lado a SPP como una totalidad.

— ¿Pero no es difícil orientar todas esas pulsiones, encausarlas en algo que, en definitiva, no dejan de ser canciones?
— Hubo una serie de apariciones tecnológicas que te permiten un horizonte más amplio cuando tenés un concepto, una idea, para bajar eso a vibraciones sonoras. Y ahora que sumamos la bata, ganamos mucho en expresividad. Es como un cambio de paradigma. Y hoy todo es válido a la hora de elegir hacia dónde querés encarar tu música. Después, claro, está el compromiso, el ponerle el pecho a esa decisión, el laburo que le dedicás.

— Es que en su caso, ese laburo que pueden dedicarle está ligado a otras cuestiones: plata, mantener una casa, sus relaciones, amistades, laburos y estudios…
Eric: El tiempo te traba, obvio, porque tenemos la necesidad de trabajar. Cuando éramos más chicos nos juntábamos y capaz nos pasábamos desde las ocho de la mañana hasta la tarde tocando. Así preparamos la primera fecha, diez días después de que nos armamos como banda.
Fernando: Lo que nos está faltando es ese tiempo para buscarle el concepto al disco, porque tenemos las canciones, tenemos cosas grabadas que la verdad nos parece que quedaron muy buenas, pero falta el desarrollo de construcción de lo que es el disco.

— La vida en comunidad (ya no las 24 horas, pero sí buena parte de cada día), ¿es tan rosa como la casa?
Soledad: A veces discutimos, claro. Pero bien, porque discutimos cosas que hay que discutir para que esto marche.
Fernando: Con muchos nos conocemos hace rato, además. Con Monthy tocamos mucho improvisando sobre el jazz. Con Sole nos conocemos desde quinto grado.
Soledad: No vale preguntar la edad, eso sí.
Flocco: Si te fijás, se están dando muchas movidas de grupos de personas, de artistas o de gente interesada en la cultura, con participaciones activas en movidas culturales que van reemplazando un discurso que antes era unidireccional. Ahora es como que hay un espacio para aquellos que se agrupan y laburan, como para que generen cosas.

— OK, si no está permitido preguntar las edades, al menos una orientación al lector: ustedes tienen entre 20 y 30 años, cocinan, lavan, planchan, estudian, hacen arte y laburan, de su arte o de su artesanía, con carpintería o con pintura…
Eric: Andá a explicarle a una tía que laburás de ser músico.

Blog: http://www.siddharthaspiritualprojectmusic.blogspot.com/
MySpace: http://www.myspace.com/siddharthaspiritualproject

* Siddharta Spiritual Project toca el sábado 16 de mayo desde la medianoche en la primera Fiesta Cultural de Agencia NAN, junto a Androide Mariana y Dúo Covers. Además, habrá instalaciones y sorteos, cerveza libre toda la noche y bebidas a precios populares. Las anticipadas se consiguen vía mail a
lectores@agencianan.com.ar