Por Sergio Sánchez
Fotografía de Agencia NAN
El viajar me revela mi precario corazón, /
compartiendo mi pena se aliviana mi dolor.
Ya nos busques la salida, la puerta está a tu lado. /
Cuando uno más se anima no hay quien lo tenga amarrado
(“La Sencillita”, La Sencillita)
Buenos Aires, mayo 3 (Agencia NAN-2009).- Cuando una persona decide colgarse una mochila en la espalda para salir a descubrir el mundo, no siempre repara en que esa experiencia puede generar cambios revolucionarios en su vida. Porque viajar es mucho más que desplazarse a otro sitio con fines recreativos durante un periodo determinado en el que no se trabaja ni estudia. De hecho, poco tiene que ver con eso. Es que para algunos, viajar es la mejor forma de aprender, porque permite desde conocer otras culturas y geografías hasta elegir un modo de vida y lucha. Esto último les sucedió a Daniel Cardozo y a Lorena “Loly” Rodríguez, un dúo de “folklore mochilero” de Buenos Aires, pero que vive la mayor parte del tiempo en un pueblo de Jujuy.
Todo comenzó cuando Daniel, alias “Dany”, junto a su amigo Jorge se cansaron de la rutina estúpida y los ruidos molestos de la ciudad, cargaron una guitarra y decidieron recorrer de mochileros la región del noroeste argentino, allá por 2002. “A los dos nos gusta la música, entonces las primeras veces que fuimos tocábamos en bares, sólo para pasarla bien. Y después nos animamos a armar un repertorio y pasar la gorra. Por ejemplo, en el bar donde tocamos actualmente, en Purmamarca, Jujuy, las primeras veces era por la comida o la bebida”, rememoró el cantante y guitarrista del dúo La Sencillita durante la entrevista con Agencia NAN.
Luego de recorrer con la música portátil Jujuy, Salta, Tucumán y hasta Bolivia en varias oportunidades, Jorge se puso de novio, se juntó y Dany perdió a su amigo de viajes. Si bien entonces lo de la música era sólo un pasatiempo, el cantante se quedó también sin compañero musical. Sin embargo, no todo era grises: “Ese mismo año, en 2005, justo coincidió que Loly, otra amiga del barrio, iba a ir a Purmamarca, a la Quebrada (de Humahuaca), durante esos días. Con ella nos conocíamos hacía años, sabía que cantaba pero que nunca había tocado en un grupo. Nos fuimos y en ese viaje armamos un repertorio de diez temas de folklore y comenzamos a tocar juntos”, relató el también baterista.
A partir de ese acontecimiento, el dúo que fusiona folklore, rock y trova quedó definitivamente conformado. Todas las noches, durante las temporadas altas de verano e invierno, los músicos tocan su repertorio de versiones y temas propios en uno de los pocos bares de Purmamarca, Entre Amigos, para público mayormente mochilero o viajero. “Y al otro año –continuó el músico–, para julio de 2006, el dueño del bar nos dijo que fuéramos a tocar durante la temporada. Y la plata que juntamos la invertimos en equipamiento. Y desde ése año siempre tocamos y nos instalamos en el bar de Purmamarca, por el tema del sonido y el traslado de las cosas. Aunque tocamos algunas veces en Iruya (Salta), fueron más que nada zapadas”.
– ¿Hacen música para mochileros?
– En realidad, cuando nosotros arrancamos se fue moldeando todo con el correr de los años. Lo que tratamos de hacer cuando tocamos en Purmamarca es que no sea un recital o un show propio, sino que sea un “compartir la música”. Está bueno, porque la gente viene con una energía buena, porque está viajando. Pero siempre tratamos de sacarlos del lugar de meros espectadores. Porque luego de charlar y cantar algunas canciones, esa barrera de espectador que tienen ellos se rompe. Además, la gente en estos años nos fue conociendo y recomendando. Y lo bueno es que el viajero que pasa siempre vuelve.
– ¿Cuál es la particularidad de tocar todos los días un repertorio casi fijo?
– Yo creo que hacer una misma expresión artística todos los días es un poco monótono, pero, a la vez, lo interesante es que las presentaciones son diferentes. Porque si bien tenemos un repertorio fijo, cada noche es distinta a la otra. Y eso es lo que nos sostiene tocando hace cuatro años. Personalmente soy de cansarme con respecto a las cosas que hago. Pero la recepción de la gente nos sorprende. Con Loly no pensábamos hace cuatro años que íbamos a estar viviendo de la música. Todo se fue dando de manera natural. Yo soy fotógrafo y siempre laburé en ese rubro, y esto de vivir de la música es un aprendizaje nuevo.
– ¿Y por qué creés que la mayoría de las personas que los ven son viajeros y no propios del lugar?
– Es porque Purmamarca explotó un montón en este último tiempo en cuanto al turismo, con relación a hace cinco años atrás. Cada año se triplica la cantidad de gente. Por ejemplo, en enero y febrero no dan abasto los hoteles ni los campings.
Purmamarca es un pueblo pequeño, de poco más de cuatrocientos habitantes, pero es uno de los sitios más deslumbrantes y mágicos de Jujuy. Aunque geográficamente la ubiquen en la Quebrada de Humahuaca, en verdad pertenece a la Quebrada de Purmamarca. Rodeada por cerros como el famoso Siete Colores, que siempre decora postales y folletos, el pueblo recibe cada año una cantidad mayor de turistas, especialmente luego de la declaración de la Quebrada como Patrimonio de la Humanidad. Aunque a primera instancia esto suene positivo, la verdad es que a partir de ese nombramiento, entre otras cosas, las comunidades de la región sufrieron la invasión turística, muchos extranjeros y empresarios aprovecharon el auge para comprar territorios a precios irrisorios y los costos de los alquileres de viviendas aumentaron considerablemente, al igual que los precios de los productos de consumo cotidiano.
Con el tiempo y la costumbre al nuevo lugar, los músicos comenzaron a preguntarse si realmente debían vivir en Buenos Aires. Tras ese debate, Loly decidió quedarse a vivir en Purmamarca en 2008, pero Dany prefirió quedarse en Buenos Aires. Aunque confiesa que a su casa de San Atilio, en el distrito de José C. Paz, regresa “de vacaciones, no más de dos meses”, porque de esa manera “disfruta” su estadía en la ciudad, entre visitas a amigos y organización de peñas.
“Loly tenía su laburo en una organización social en San Atilio, pero cuando empezó a tocar se fue dando todo como para quedarse. Y económicamente le convenía más este laburo. De todas formas, le costó decidir porque tiene un vínculo muy fuerte con el trabajo social. En un tiempo había pensado en quedarme en Purmamarca, pero allá cuesta mucho encontrar un lugar físico, no es fácil alquilar una casa. Loly, que está viviendo hace más de un año, cambió tres veces de vivienda. Entonces, personalmente decidí seguir viviendo en Buenos Aires, aunque estoy la mayor parte del año allá”, confesó el artista de rulos y barba.
Mientras planean la grabación de un disco en estudio, después de cada función venden un demo con diez canciones que incluye tres de su autoría. Además, circulan una libreta para que los espectadores anoten sus mails y luego puedan enterarse de las “peñas reencuentro” que el dúo organiza una o dos veces por año en Buenos Aires con el fin de reunir a todos los viajeros que pasaron por el bar de Jujuy. “Esa idea surgió de la misma gente, porque cuando terminamos de tocar siempre se acercan a saludarnos y nos preguntan si tocamos en Buenos Aires. De hecho, las primeras peñas que hicimos fueron en casas de la gente que nos vio en Purmamarca. Luego, debido al aumento de personas, tuvimos que buscar lugares más grandes. Por ejemplo, a la última que hicimos el año pasado fueron 260 personas. Lo bueno es que los viajeros vienen muy contentos, porque encuentran ‘unos aires que vienen de allá’. Y eso es muy loco y realmente se siente”, contó.
En el plano musical, el dúo se nutre de varios instrumentos: charango, guitarra, bombo, celestín y palo de lluvia. Todos ellos son los encargados de aportar el sonido. Aunque principalmente interpretan ritmos folklóricos provinciales, como zamba, chacarera y carnavalito; también recorren estilos como rock, trova y pop. Silvio Rodríguez, Jorge Drexler, Divididos, Cuchi Leguizamón, Rally Barrionuevo, Chico César, Dúo Coplanacu, Orozco-Barrientos, Bruno Arias, entre otro artistas noveles y reconocidos son algunos de los que homenajean cada noche.
“Tratamos de que las canciones que cantamos y escribimos digan algo, tengan un mensaje comprometido. Y nuestra música apunta a eso. Entonces, fuimos seleccionando algunas con ese criterio e hicimos nuestras versiones. También tenemos en cuenta las canciones que nos piden amigos y los que nos vienen a ver”, especifica Dany. En cuanto a la composición, aclara: “Aunque mi formación es rockera, apuntamos siempre al folklore, porque además tocamos la guitarra criolla y el bombo. Sin embargo, lo que hacemos es inevitablemente una fusión”.
* Para consultar fechas y solicitar material de La Sencillita los interesados pueden escribir a la casilla de correo
lasencillitaduo@hotmail.com